Cosmo
17-02-2000 cienciaficcion@onelist.com
Siempre recordare Cosmo como una de las novelas que mas me ha
costado terminar. Casi tanto como "334" de Dish... y aquello si que fue una
cuestión de voluntad mas que otra cosa. Realmente, para una persona que suele
despacharse un libro en cinco o seis horas, tardar mas de un mes en concluir con
una obra es casi saltar a escalas de tiempo geológicas. Y no puedo decir que no
estaba avisado: cuando en la contra portada de un libro veas que esta avalada
por Marvin Minsky, del MIT y Freeman Dyson, puedes estar razonablemente seguro
de que no vas a leer una space opera de ritmo trepidante. En realidad, esta fue
una de las primeras cosas que me llamaron la atención: la ausencia de la critica
literaria de turno en el exterior. Hasta que al cabo de un par de semanas
descubrí que en la portada, en letra mas pequeña que la de algunos contratos,
había también una reseña algo menos "científica" de la obra... que daba la
impresión de no saber demasiado bien como había llegado hasta allí.
Podría pensarse, con esta introducción, que Cosmo no me ha gustado nada. Y
tampoco es eso. Se ha dicho que Cosmo es el Cronopaisaje de los 90... y es
cierto. La descripción que hace Benford de los entresijos de la investigación
moderna, y de como los seres humanos de carne y hueso son capaces de llevar
adelante esa entelequia pomposamente conocida como "ciencia" es casi magistral.
En realidad, creo que las cinco sextas partes del libro son bastante buenas, con
un ritmo muy intenso en algunos puntos y una adecuada dosificación de la
sensación de maravilla que solo se enturbia un poco con el final un tanto
deslavazado de la obra. Eso si, también creo poder afirmar sin temor a
equivocarme, que cualquiera que no se sienta llamado por los
caminos de la ciencia ficción hard mas hard, debería plantearse seriamente la
lectura de Cosmo frente al peligro que corre su salud mental o monetaria (2700
pesetas de vellón según la etiqueta que lleva pegado detrás). De hecho hacia
mucho tiempo que no leía un libro lleno de ilustraciones de la guisa de gráficas
exponenciales y demás, como las que ostenta Cosmo ;-)
Pero bueno, a estas alturas todos sabemos de que pie cojea Benford
y realmente, en ese sentido, el libro da poco lugar a las sorpresas.
¿Cuales son, por tanto, los principales defectos de esta obra?. El primero, sin
duda, toda la primera parte. Ya he hecho alusión mas arriba al trasfondo "hard"
de lo que se trata en Cosmo. Pero, realmente, es un "hard" bastante asequible...
y los maravillosos secretos del cosmo equilibran perfectamente la balanza y
hacen la lectura muy amena. Hasta aquí, todo perfecto... salvo que la frase
anterior no es aplicable a esa primera parte infernal ("Fallo", tenia
que llamarse, precisamente, "Fallo" ;)
. Cosmo no empieza como un libro de ciencia ficción, sino como un manual de
física de partículas. Y, ademas, un manual pesado. El resultado es que uno tiene
la sensación de haber dado un salto al pasado y vuelve a estar estudiando un
libro engorroso, abstruso e incomprensible. El lenguaje empleado, en ocasiones,
roza casi lo grotesco. Y las explicaciones, aunque no absolutamente
incomprensibles, pueden llegar a resultar infinitamente aburridas para el que no
este interesado en el funcionamiento interno de un colisionador de iones pesados
relativistas y su fascinante manual de instrucciones (que, en algún momento,
temí ver aparecer insertado entre las paginas). Por ejemplo, si alguien ve
aparecer ante
sus atónitos ojos capítulos y capítulos llenos de frases de esta guisa: "El
sincroton de gradiente alternante estaba pasando sus caballos de partículas a
los imanes de control y a LAS campos magnéticos pulsantes" (si, si, LAS. Con
errata incluida), al cabo de no demasiado tiempo uno puede estar preguntandose
si verdaderamente merece la pena el esfuerzo de leer semejante tocho. Y si a
esto añadimos que el cosmo, motor y alma del libro, no aparece salvo al final de
esta parte, es comprensible que casi toda la gente con la que he hablado de este
tema haya calificado esta primera sección como
simplemente PESADA.
El segundo problema esta en cierta medida relacionado con el anterior.
Personalmente creo que el corrector de esta obra sufrió de una disfuncion
cerebral grave intentando asimilar la avalancha de datos de esa infausta primera
parte, y que ya no se recupero hasta el final de la lectura. En efecto, en Cosmo
hay ERRATAS. No demasiadas, sin duda (nombrese un libro que este exento de
erratas y se nombrara a dios) pero pagar 16,23 euros por un libro que no ha sido
adecuadamente corregido puede resultar molesto. En otras ocasiones, tampoco
puede hablarse de erratas propiamente dichas... sino mas bien de alguna que otra
frase con una construcción "exótica". Lo de la berma de las narices me tuvo casi
quince minutos reflexionando a que demonios podía estar refiriendose... hasta
que caí en la cuenta, casi por contexto (porque la verdad es que la definición
"1. f. Fort. Espacio al pie de la muralla y declive exterior del terraplén, que
servía para que la tierra y las piedras que se desprendían de ella al batirla el
enemigo, se detuviesen y no cayeran dentro del foso." no ayudaba demasiado
tampoco a la comprensión). O una curiosa oración de relativo en la que el "que"
se ha perdido. Y cosas así
Por ultimo, si bien la parte de la descripción de como funciona un científico en
seis lecciones esta estupendamente resuelta, la parte de la descripción mas
"humana" de los personajes tiene el típico sello Benford. Yo, personalmente no
llegue a creerme ninguno, aunque reconozco que a estas alturas ya he leído
demasiado de este señor como para no identificar sus tics típicos en este campo.
También me resultaron molestas en la lectura las "periódicas" inclusiones de
laaaargas reseñas periodísticas dentro de algunos capítulos, supuestamente
para ofrecer una "visión" de la posición del resto de la
sociedad frente al objeto que constituye el eje del relato, pero que en realidad
quedan casi como un pegote que entorpece la lectura. Especialmente, al final,
cuando una de estas "reseñas" hace de puente entre el hilo principal de la
narración y un postfacio de Mr Benford con agradecimientos y comentarios
variados que resulta de lo mas desconcertante.
En fin, a pesar de todo, Cosmo es un libro interesante que merece la pena ser
leído... siempre que se sobreviva al shock inicial del sincroton de gradiente
alternante, claro.
© Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2000