Nos queda la parábola
10-3-1999 cienciaficcion@onelist.com
"Nos queda la parábola" no es, ciertamente, un libro fácil de leer.
El principal problema que presenta es el lenguaje que se utiliza en el
mismo. Afirmar que es enrevesado es quedarse bastante corto frente al apabullante
castellano con el que nos obsequia Ferran Canal. Cuando uno lee frases
del tipo "se le vio agazaparse entre la maleza, iniciando luego un sinuso
movimiento serpentuno" o "con lo que el quejoso fue reducido al silencio
mientras seguía pinzandose el órgano del olfato entre el pulgar y el índice"
acaba preguntándose si el autor es tan cursi como parece, si el libro es
un homenaje a la literatura del siglo de oro o, simplemente, si alguien
te esta tomando el pelo mas o menos delicadamente. La verdad es que hacia
tiempo que no necesitaba leer un libro con el diccionario al lado. Pero
esta obra lo precisa, sin duda. Un diccionario y una buena enciclopedia.
Sentencias lapidarias del tipo "En el mundo hay cada vez mas Lafcadios
y menos Amedees Fleurissoires" generan en mas de un lector una profunda
sensación de desconsuelo ante el vacío de su ignorancia. Prácticamente
lo mismo podría decirse de los títulos de los capítulos: como detalle no
dejan de tener su gracia (algunos de ellos son verdaderamente buenos) pero
muchas veces te hacen preguntarte cual es la actitud mas adecuada frente
al libro...tomárselo todo a coña o pensar que te están tomando el
pelo.
Otro problema, relacionado con el anterior, es que los personajes resultan mas bien poco
creíbles. Encontrarse con que el protagonista cada dos
por tres te suelta una parrafada del tipo "No tienen derecho a disponer
de mi persona. Estoy mentalmente mas sano que cualquiera de ustedes, atajo
de chupatintas, rebrotes espureos de la Inquisición, esbirros, alcahutes"
hace que a mas de un lector pueda acabar por ponérsele cara de pez. Además, resulta que todos los personajes son muy semejantes e
increíblemente arquetípicos: el contraste entre los mismos es mínimo, lo que no contribuye, por supuesto, a mejorar el resultado final.
En cuanto a la historia planteada en "Nos queda la parábola" es bastante interesante... como idea. Pero realmente el autor no
consigue llevarla
a buen termino. El principal fallo en este punto es que el libro, realmente,
no acaba: la historia se despacha en dos patadas conduciendo al lector
hacia un final intrascendente, anodino y en cierto modo, decepcionante. Así
que una obra que comienza planteando un argumento muy atractivo acaba por convertirse en un perfecto bluff...
Desde el punto de vista técnico-científico hay muchos puntos que me
han llamado la atención. Por ejemplo, lo de comparar los dos gemelos en
la misma frase con un par de partículas materia antimateria y un par ERP es
una forma ciertamente sofisticada de rizar el rizo. El agujero negro como destructor de planetas no es precisamente una
especulación nueva en el genero...
aunque desde luego lo de poner un agujero negro en modo desactivado no
deja de tener su gracia. Especialmente porque mientras se encuentra en
ese estado algo cancela la mayor parte de la masa del agujero... que de
otro modo no podría ser manipulado con la libertad con que lo hacen los
protagonistas del libro. Por otra parte, un agujero negro microscópico
no va a tragarse la Tierra de un día para otro, su efecto puede anularse
con relativa facilidad y desde luego, tanto la Luna como a la larga todo
el resto del sistema solar SI van a enterarse si la Tierra desaparece dentro
de un ente de estas características, en contra de lo que afirma el autor.
Además, el supuesto "mensaje" del libro parece reducirse a una
obsesión omnipresente por pintar en tonos apocalípticos la destrucción del medio ambiente y del clima del planeta y un terrorismo "verde" que la verdad
es que al final uno no tiene ni por donde cogerlo...
Y para estar ambientado un par de años en el futuro, es
increíble
lo mucho que ha cambiado el clima del planeta en tan poquito tiempo. Según el
autor, dentro de dos años estaremos viviendo poco menos que en el Gobi...
cuando lo cierto es que la cosa, ni es para tanto, ni se va a poder apreciar
realmente de un día para otro...
Algunos detalles de ambientación patinan bastante. Afirmar que una cena
se va a servir un "Cosecha del Duero del 1999" (posiblemente un "Ribera
del Duero", aunque debo reconocer que mis conocimientos enológicos son
lo bastante exiguos como para no poder afirmar esto tajantemente) o que
dos individuos empuñaban pistolas parabellum de cañón largo
(parabellum es la marca de la munición, no de las pistolas) o frases como la de aquellos
que aprietan un botón para que un proyectil con mando remoto vaya a sembrar
de cadáveres de la distancia (Sic) no contribuyen, precisamente, a mejorar
la imagen del conjunto.
En función de esto ¿que puede uno esperar de "Nos queda la
parábola"?.
En mi humilde opinión, y a pesar de lo dicho, es una obra interesante. Interesante por lo enormemente original que es. Interesante por la enorme
valentía
que demuestra el autor al acogerse a un desarrollo estilístico que ciertamente no esta al alcance de todo el mundo. Pero el que sea una obra interesante
no implica que sea una obra redonda. Ni resulta fácil de leer, ni el argumento esta resuelto de un modo especialmente brillante ni el universo que
plantea resulta particularmente coherente. Un libro elitista, sin duda, del
que solo unos pocos podrán obtener su plena potencialidad.
© Cristóbal
Pérez-Castejón Carpena 1999