Revista Galaxia, nº 5 y 6

 

ARMAS Y GUERREROS

Una de las constantes de la humanidad es la guerra. Como bien decía A. C. Clarke "desde el hacha de piedra hasta el cohete teledirigido es increíble lo mucho que ha progresado la técnica... y lo poco que han variado las intenciones". La ciencia ficción, por supuesto, no es ajena a esta tendencia y muchos cuentos y novelas del genero están repletos de sofisticadas armas y sistemas de armamento. Vamos a echar un breve vistazo a los más interesantes.

 

Armas de radiación y armas de partículas

Hubo una época en que hablar de ciencia ficción estaba casi indisolublemente unido, en la mente de muchos, a los hombrecillos verdes... y a las pistolas de rayos. En efecto, desde La guerra de los mundos de Wells, las variantes de las pistolas de rayos tienden a infinito. En si misma, el arma de Wells es sorprendentemente premonitoria: un proyector que genera un invisible rayo de calor capaz de calcinar todo lo que se ponga a su alcance. Invisible, letal, sofisticada... buena parte del genero "pulp" adopto este arma casi como emblema y como tal permaneció inalterado durante décadas. Conforme avanzaba la tecnología, se le iban incorporando diferentes modificaciones: con el desarrollo de la energía nuclear, el arma "térmica" paso a convertirse en una pistola desintegradora, capaz de reducir la materia a sus átomos primigenios. Una evolución paralela es la de las armas de partículas, capaces de expulsar letales chorros de partículas atómicas dispuestas a achicharrar cualquier cosa que se les ponga por delante. Incluso se desarrollaron armas que funcionaban por energía solar, como la que aparece en el magnifico relato “Algo Verde”, de Fredric Brown. Pero hubo que esperar hasta el advenimiento del láser para que las armas de "rayos" tuviesen un cierto grado de verosimilitud practica. Desde entonces, las armas de luz se han convertido en las reinas del cotarro: los láseres de diferentes pelajes se han convertido en el armamento estándar de las tropas del futuro, compartiendo su trono con las sempiternas armas de partículas como los blasters de La guerra de las galaxias o los phasers de Star Trek.

En esta línea una batalla especialmente interesante es la batalla del Pico, descrita en la novela de A. C. Clarke Claro de Tierra. En la misma se narra un combate entre 3 naves y una base fija, utilizando diferentes sistemas de armamento: haces ionicos (focalizables mediante campos electromagnéticos) y rayos de energía principalmente, aunque también se emplean misiles nucleares. Los rayos son invisibles, pero solo hasta que los impactos comienzan a fundir la superficie lunar y el gas desprendido los hace brillar. El relato es impecable, y el arma secreta utilizada por la fortaleza sumamente original: un chorro de materia incandescente extraído del núcleo del planeta y contra el cual las naves carecen de defensa: un claro precursor de las armas de plasma. ¿Cuándo empezó a escribirse este relato?. 1941... toda una proeza de anticipación, para el que era, indiscutiblemente, un maestro del genero.

¿Cuales son las tendencias a las que apunta el "mercado" de las armas de energía?. Siguen un poco el ritmo de los tiempos. Por ejemplo, en El aprendiz de guerrero y el resto de la serie de Miles Vorkosigan, el arma pesada básica es el arco de plasma. En La guerra interminable aparece un cañón de taquiones, que puede resultar un arma increíblemente destructiva: los taquiones viajan por encima de la velocidad de la luz, pero al frenar, su energía tiende exponencialmente a infinito: un impacto de una de estas armas puede generar un agujero bastante desagradable. En general, la literatura tiende a seguir un poco el desarrollo de la tecnología: ¿que se desarrolla la física del plasma para temas de fusión nuclear?: se incluye el plasma como arma. ¿La antimateria esta de moda?. Se crea un cañón de antimateria como el que aparece en la novela Edén de Stanislaw Lem y punto. Al paso que va la técnica, es evidente que el campo de las armas de energía no ni muchísimo menos agotado.

 

Las armas de proyectiles

Parece mentira que un sistema de armamento como las armas de proyectiles, que llevan utilizándose en este planeta durante diez o veinte mil años este tan descuidado por el genero,  pero es así. Parece existir un tabú contra el empleo de las armas de fuego en la ciencia ficción, y los pocos autores que las nombran lo hacen como un sistema de armamento desfasado y propio de pueblos primitivos. Por eso resulta chocante una película como Aliens, en las que el armamento de la infantería de marina espacial es básicamente una evolución sofisticada, dotada de diferentes controles electrónicos, de las armas de fuego de hoy en día. No utilizan cartucho, son ligeras, con una gran potencia de fuego... y siguen siendo eficaces, aun frente a las negras pesadillas de los Aliens. Por cierto, en la versión "extendida" de esta misma película aparece una especie de ametralladora de tiro rápido controlada por un sensor de presencia: el antecedente inmediato de este arma esta en el relato Los hombres paradójicos, de Charles Harness. La película Pitch Black también hace un chocante empleo de armas de fuego clásicas en un entorno futurista.

Otro arma de proyectiles sumamente interesante y mas encuadrada, sin duda, en el mundo de la ciencia ficción, es el rifle de agujas, desarrollado por Gordon R. Dickson en Dorsai y el resto de novelas del ciclo del mismo nombre. En el mundo de Dorsai las armas químicas y de radiación se pueden manipular remotamente inutilizandolas. La respuesta es el rifle de muelle, con un cargador de cinco mil agujas metálicas: ligero, preciso y mortal. El rifle de agujas no basa su eficacia en un impacto de energía cinética, como un arma de proyectiles, sino en el binomio formado por el poder de penetración de la aguja (una flecha con cabeza monomolecular y filos cortantes volando a velocidad supersónica, por ejemplo) y el número de proyectiles por ráfaga. Otra novela en la que también aparece el arma de agujas es El efecto practica, de David Brin: una pequeña pistola que saca astillas metálicas de un bloque a gran velocidad. Asimov también ha utilizado en alguna de sus obras pistolas de este tipo y en la saga de Miles Vorkosigan de Lois McMaster Bujold aparecen una mortíferas granadas de agujas que se basan en el mismo principio.

Un relato en el que se hace un estudio intensivo de las armas de proyectiles aplicadas a una batalla espacial es “Rosa Araña”, de Bruce Sterling. En este magnifico cuento aparecen cañones magnéticos (semejantes al cañón de plasma de aluminio desarrollado para la SDI), proyectiles que al perforar una nave liberan una sustancia neurotóxica en su interior, una nube de cobre vaporizado para destruir los sensores de las naves atacantes y proyectiles dotados de cabezas nucleares para la generación de EMP. Otro relato en el que aparece un fusil electromagnético es “La maquina de Pymblikot”, de Daniel Mares, en la que aparece un arma de proyectiles propulsados por una fuente de energía eléctrica recargable.

Renglón aparte en el tema de las armas de proyectiles merecen las armas relativistas. Son armas de energía cinética. Solo que moviéndose cerca de la velocidad de la luz, cualquier masa, por pequeña que sea, se convierte en un arma formidable. Por ejemplo, en el ciclo de Tschai, el planeta de la aventura, Jack Vance describe la existencia del lanzaarena, un arma que dispara arena… pero prácticamente a la velocidad de la luz, lo que la convierte en una herramienta terriblemente destructiva.

Otra característica de este tipo de armas es su indetectabilidad: si nuestro sistema de deteccion se basa en el radar, un objeto que se mueva a la velocidad de la luz llegara a su destino casi al mismo tiempo que las ondas que delatan su presencia. Esto las convierte en un sistema prácticamente a salvo de cualquier tipo de contramedidas. En La guerra interminable de Haldeman se describe una forma de este tipo de armamento, así como en la saga de Chanur, de J.C. Cherryh: en este caso, la energía cinética del proyectil era cedida por la propia nave al decelerar después de abandonar la velocidad de la luz. Otro ejemplo de armamento relativista, este de tipo defensivo, aparece en la novela Marea Estelar, de David Brin. En un momento dado, la nave ‘Striker’ se deshace de agua moviéndose a velocidades relativistas... lo que da lugar a una eficaz pantalla de partículas en expansión volando casi a la velocidad de la luz y capaces de vérselas con cualquier tipo de perseguidor que se encuentre dentro de su cono de apertura.

No puede dejar de citarse en un estudio de este tipo los misiles y el resto de armas autopropulsadas. Dotados de todo tipo de cabezas de combate, los misiles son una constante en la literatura del genero... y en las películas, por cierto: tanto en La guerra de las galaxias, donde se utiliza un torpedo de protones para destruir la Estrella de la Muerte como en Star Trek (por ejemplo en Ese país desconocido), los torpedos son parte fundamental del armamento de cualquier nave espacial. Otros cuento en el que los misiles y sus cabezas de combate juegan un papel fundamental es “Superioridad” de Clarke, y sobre todo el magnifico relato "Pájaros Lentos", de Ian Watson, en el que unas armas procedentes de una guerra entre dos civilizaciones de otra dimensión y otro tiempo amenazan convertir a la Tierra en un campo de cráteres vitrificados.

Una variante muy interesante de misil es el cazador buscador antipersonal. En La guerra de la Paz, de Vernon Vinge aparece un proyectil disparado por un arma tipo fusil, capaz de dar siempre en el blanco. En la película Runaway aparece también un proyectil tipo bala que una vez enganchado es capaz de dar la vuelta a las esquinas detrás de su objetivo. Y en Dune se utiliza un pequeñísimo misil armado con una aguja envenenada y dotado de un sensor de movimiento para atentar contra la vida de Paul Atreides...

En cuanto a las cabezas de combate, la palma de la espectacularidad se la llevan, sin dudas las armas nucleares. Sin embargo, la literatura no deja de aportar curiosas variantes: por ejemplo, Heinlein propone en Tropas del espacio la existencia de la llamada "Bomba Nova", capaz de destruir todo un planeta. Este mismo tipo de bomba revientaplanetas aparece también en Los creadores de Dios, donde un peculiar cuerpo destinado a evitar la aparición de la guerra en la galaxia no duda en utilizar este expeditivo recurso para conseguir sus objetivos.

En Star Trek: en busca de Spock se muestra como el proyecto "Génesis" un experimento para llevar la vida a mundos yermos e inhóspitos, puede ser susceptible de convertirse en un arma terrible de destrucción masiva mientras que en La nueva generación se desarrolla un arma capaz de hacer estallar determinados tipos de soles. En efecto, convirtiendo un sol en nova no solamente se pueden destruir de un golpe todos los planetas del sistema solar afectado sino también esterilizar los sistemas solares de los alrededores. En la novela El calculo de Dios, de Robert J. Sawyer, aparece una peculiar civilización extraterrestre que no duda en recurrir a este expeditivo recurso para garantizar la inexistencia de intromisiones en su futuro. En El mundo al final del tiempo, de Pohl, una raza de seres que vive en el núcleo de las estrellas se dedican a exterminarse los unos a los otros haciendo explotar a los soles en los que habitan… lo que produce interesantes efectos secundarios entre los humanos que habitan los sistemas próximos a esos soles. Y en Tragedia en el Dark Star, de Alan Dean Foster, también utiliza superarmas inteligentes para hacer desaparecer planetas y soles inestables. Los problemas surgen cuando una de estas bombas inteligentes decide de motu propio estallar… sin haber llegado a su destino.

Por ultimo, para cerrar el campo de las armas de proyectiles mencionar uno de los mas "originales" jamas utilizados: las simples piedras. En efecto, un meteorito del tamaño de los que aparecen en Armaggedon o Deep Impact resulta un arma formidable: con una energía de impacto comparable a la de un arma relativista, difíciles de detectar dependiendo de la órbita de inserción, casi imposibles de detener, económicos y absolutamente destructivos: el arma perfecta, capaz de aniquilar toda la biosfera de un planeta. Aparte de las películas mencionadas, el meteorito como arma se utiliza también en la película Tropas del Espacio y Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson. Y por supuesto, en el clásico La luna es una cruel amante, de Heinlein, en la que un sistema de transporte de mercancías a través de una catapulta lunar es hábilmente reconvertido en un arma decisiva...

 

Armamento defensivo y armaduras

Existe un axioma en el tema del armamento que dice que el desarrollo de toda arma lleva aparejado el desarrollo del escudo para protegerse de la misma. Un perfecto ejemplo de esto lo tenemos en Dune, de Frank Herbert. Toda la civilización de Dune esta construida en torno al escudo: impenetrable a cualquier proyectil que supere una cierta velocidad, estalla al chocar contra un láser, matando tanto al portador del escudo como al que hace fuego sobre el mismo. Como consecuencia de esto, en un universo con armas de energía, láser y nucleares se vuelve a la lucha a cuchillo clásica (eso si, con una particular esgrima) y a un tipo de proyectiles especialmente sofisticados, como el misil "cazador buscador" al que hemos hecho referencia mas arriba.

Otra obra en la que el empleo de campos defensivos acaba determinando el tipo de armamento ofensivo utilizado es La guerra interminable. Al final del libro, se desarrolla un campo de éxtasis impenetrable a cualquier tipo de energía y en el cual no esta permitido ningún tipo de actividad eléctrica o química. Penetrar en el campo sin la protección adecuada es la muerte, y no puede utilizarse ningún tipo de arma dentro del mismo. La solución es evidente: se vuelve a la lucha con espadas y venablos, excelentemente descrita por el autor.

Las posibilidades del campo de éxtasis se explican magníficamente en un cuento llamado "Aparato contra tendencia", de Cristopher Anvil. En el mismo se pasa de un dispositivo para insonorizar casas, a un blindaje protector contra cualquier tipo de impacto pasando por un excelente sistema de armamento. En la misma línea tenemos La guerra de la Paz de Vernon Vingue, en la que se demuestra como un campo de éxtasis no solo es una excelente protección contra todo tipo de ataque sino que incluso pueden utilizarse para viajar por el tiempo... y de esta forma escapar de situaciones ciertamente comprometidas.

Mas próxima al mundo real tenemos a las armaduras de combate. Una armadura de combate en el espacio debe ser una maquina extraordinariamente sofisticada: debe proteger a su ocupante de un entorno hostil, debe protegerle frente al fuego enemigo y suministrarle armamento, comunicaciones e información de su entorno. Buen ejemplo de estas condiciones lo tenemos en las armaduras de Haldeman: ante una perforación, sellan el daño y mantienen con vida a su dueño frente a las mas graves heridas. Algo parecido sucede con las de Bujold, solo que aquí existen diferentes tipos de armaduras especializadas en base a las funciones desempeñadas por el ocupante de la misma: fuertemente blindadas las de merodeador, blindaje mas ligero pero mas comunicaciones y control en las de comando etc.

Pero la reina de las armaduras de combate es, sin duda, la desarrollada por Heinlein en Tropas del Espacio. Presentada en tres modelos básicos (normal, comando y merodeador), mezcla de tanque, avión, artillería infantería y reconocimiento, cada soldado dotado de una de estas armaduras puede cubrir un área enorme, sembrando la máxima destrucción con unas razonables posibilidades de supervivencia en entornos tremendamente hostiles. Dotadas de radar, comunicaciones avanzadas, capacidad de vuelo, blindaje y un armamento que va desde la simple granada de mano a un misil nuclear, continúan siendo una de las armas mas sofisticadas que han aparecido jamas en el mundo de la ciencia ficción: prueba de ello es lo notablemente bien que han envejecido en un libro que fue escrito en 1959. Cualquiera que haya leído el libro echa en falta en la película la presencia de estos sofisticados juguetitos.

Un recurso defensivo ampliamente utilizado en el genero es la invisibilidad. El ejemplo clásico es la nave "Ave de Presa" Klingon de Star Trek, susceptible de sustraer la practica totalidad de sus emisiones electromagnéticas de la detección del enemigo distorsionando el espacio a su alrededor. Sin embargo, como en el caso del actual avión invisible el punto débil de esta nave esta en que tiene que abandonar su invisibilidad para disparar sus armas, lo que la hace vulnerable. Una variante, descrita en Ese país desconocido era capaz de hacer fuego con sus torpedos mientras se mantenía camuflada... lo que la convertía en un arma terrible (aunque afortunadamente tenia sus propios puntos débiles).

La otra gran película en la que se toca el tema de la invisibilidad como sistema de armamento es, por supuesto, Depredador. El cazador alienígena oculto en la jungla con su traje invisible acechando a sus presas humanas es uno de los grandes logros del cine del genero. En la novela El instante Aleph, de Greg Egan, también aparecen unos sofisticados robots de combate capaces de generar hologramas para convertirse en algo prácticamente invisible.

Para acabar este comentario sobre armas y estrategias defensivas, en El juego de Ender, la guerra contra la civilización de los insectores se desarrolla con un continuo tira y afloja de tácticas ofensivas... y sus correspondientes estrategias destinadas a anularlas. En un ataque que se lleva a cabo a través de un frente de centenares de años luz de anchura, y con un arma terrorífica llamada "Pequeño Doctor" en juego (una variante de rayo desintegrador) el enfrentamiento de Ender contra los insectores va pasando por todas las fases posibles.... hasta el espectacular final, donde se destruye a toda la flota alienígena junto con su mundo de origen...

 

Armas biológicas y químicas

La guerra biológica y bacteriológica también tiene un rancio abolengo en la ciencia ficción. El mismo Wells incluyo entre el armamento ofensivo de sus marcianos un arma de guerra química, "el polvo negro", un siniestro antecedente de lo que iba a suceder en los campos de batalla europeos pocos años mas tarde. En la novela A cabeza descalza, Brian W Aldiss nos presenta un viaje por una Europa desquiciada en la que las grandes ciudades han sido bombardeadas con bombas de LSD. Y en Congreso de Futurología Lem hace una magistral descripción del impacto sobre la realidad que produce el empleo masivo de alucinógenos en una guerra del futuro ambientada en un país centroamericano...

Las armas biológicas también tienen su parcela en el genero. Los propios marcianos de La guerra de los mundos terminan sucumbiendo al ataque invisible de nuestros virus y bacterias. En la novela Mundos aparte, de Joe Haldeman, durante un ataque nuclear se dispara una cabeza armada con una peligrosa arma biológica que provoca la muerte de casi todos los adultos del planeta, pero no de los niños. El problema es que el virus permanece activo en la superficie y provoca la muerte de los adolescentes conforme salen de la pubertad. Los únicos supervivientes son los habitantes de las arcologias espaciales, que desde sus mundos en órbita contemplan el proceso de destrucción de un mundo incapaz de resurgir del caos en que se encuentra sumido.

Otra novela en la que se hace un interesante tratamiento de las armas biológicas es Los viajes de Tuf, de George R.R. Martin, en la que se describe una enorme nave dedicada a la guerra bacteriológica que, aunque abandonada y sin nadie vivo en su interior, cada determinado tiempo liberaba automáticamente una serie de plagas sobre un determinado planeta, siempre distintas, impidiendo su desarrollo y manteniendo a la especie afectada por sus ataques sumida en la desesperación.

Por lo demás, la utilización de un ente biológico para conquistar un planeta tiene un magnifico ejemplo en la película Species, en la que una civilización extraterrestre envía, junto con el regalo de una fuente de energía permanente, las especificaciones para la creación de una criatura que al final no resulta ser lo que parece. En este mismo sentido, aunque no presentado explícitamente como arma biológica, tenemos al monstruo de Alien: la biología de este ente es tan sumamente extraña (el hospedador muere durante el proceso reproductivo, sus sistemas defensivos resultan increíbles, puede vivir en el espacio...) que es fácil llegar a la conclusión de que se trata de un ente artificial destinado a ser utilizado como arma biológica.... precisamente el uso que pretenden darle la compañía propietaria del Nostromo y los militares que se encuentran con la misma.

Otro ejemplo de arma biológica aparece en "El crimen y la gloria del comandante Sudzal", un relato en el que el citado comandante, al verse atacado por una extraña raza, da un salto en el tiempo y libera a sus gatos en una luna del sistema en el que se encuentra.... con una mutación para que evolucionen y una orden para que se presenten en el momento oportuno como aliados en su batalla. Heinlein utiliza también un cuerpo de perros especiales, los K9, que forman una unidad simbiótica con sus dueños para misiones de reconocimiento y comando. El mismo concepto es explotado magistralmente por Harlan Hellison en su relato "Un muchacho y su perro", donde aparece una raza de perros telépatas que comparten con la humanidad un mundo devastado por una guerra nuclear.

 

Armas mentales

Una categoría de armamento muy propia del genero es el arma mental: en la edad de oro no eran raros los cuentos en los que los extraterrestres atacaban la tierra simplemente con el poder del pensamiento de sus enormes cerebros. Posteriormente, la utilización de la mente como arma se ha desarrollado en múltiples variantes. Por ejemplo, en Las estrellas mi destino se describe la existencia de un explosivo, el pyros, capaz de estallar simplemente con el pensamiento. En Dune, las Bene Gesserit están adiestradas en el uso de la Voz, una técnica que les permite dominar psicológicamente a los que se encuentran expuestos a la misma, mientras que Avispa es un excelente catalogo de las trampas y triquiñuelas que uno puede encontrar en la guerra psicológica

Una variante particularmente fecunda de estas armas mentales la encontramos en el clásico enfrentamiento de mutantes vs. humanos normales. Desde los primeros clásicos de este tema, como Slan o Mutante, la idea de la existencia de seres humanos con poderes superiores resulta sumamente turbadora. Por ejemplo, en El hombre completo se describen las actuaciones de un cuerpo de hombres dotados de poderes paranormales encargados de mantener bajo control este tipo de fuerzas. En el magnifico relato “El fabricante de capuchas” el mundo esta gobernado por la rígida tiranía de los telépatas, que controlan en todo momento los pensamientos de la población… hasta que de repente comienzan a distribuirse unas capuchas que bloquean la percepción de las mentes cubiertas por las mismas.  En la celebre novela de Phillip K. Dick Ubik, los mutantes se han organizado para ofrecer sus servicios en el mercado empresarial, bien para protegerlas de los ataques de otros mutantes, bien para robar información o incluso en un momento dado sabotear su actividad. Pero una de las series mas conocida, sin duda, sobre este tema la encontramos en la celebre Patrulla X, un cuerpo secreto formado por mutantes que luchan tanto por hacerse un lugar en el mundo como en defender dicho mundo de las mas variadas amenazas. Por cierto que en la ultima película de la serie aparece descrita un arma mental demoledora: Cerebro, la supercomputadora del profesor Xavier, que hábilmente manipulada puede convertirse en una herramienta de exterminio masivo sumamente selectiva.

Otros autores se han decantado por un tratamiento mas tecnológico de este tema. A esta categoría pertenecen, por ejemplo, los látigos neurales o los disruptores neurales de la obra de Bujold, cuyo principal efecto es la desorganización del sistema nervioso del afectado seguido de la muerte sin efectuar ningún tipo de destrucción sobre los objetos. A este mismo tipo de arma neural pertenece la ‘vara de la muerte’ utilizada por Dan Simmons en Hyperion y que funcionaba interrumpiendo las sinapsis de los afectados.

En la misma línea de armas mentales tenemos el formidable sistema de defensa planetaria planteado por Cordwainer Smith en "Los mínimos de mama Hitton". Consiste básicamente en una granja de visones en estado de letargo y un proyector telepático. Cuando se detecta la presencia de un intruso o un invasor, se despierta a los visones y se les excita. A continuación se proyecta el tumulto de sus cientos de mentes asesinas contra la mente del intruso... que resulta destruido por el impacto. Este autor utiliza también un arma mental demoledora en su fascinante relato "Dorada era la nave, oh, oh, oh", al que volveremos a referirnos mas adelante.

 

Nanotecnologia y armamento

Un tipo de sistema de armamentos muy en boga en los últimos tiempos es la utilización de maquinas nanotecnológicas como armas defensivas y ofensivas. En La era del Diamante, de Neal Stephenson contemplamos un mundo en el que la nanotecnologia regula todos los aspectos de la vida cotidiana. La zona rica esta protegida por una barrera formada por billones de maquinas alineadas en forma de cúpula.... que informan de la presencia de intrusos o, en un momento dado, pueden tomar la iniciativa para impedir su acceso. Además, existe todo un submundo microscópico en el que las diferentes nanomáquinas compiten por oscuros intereses. Por ultimo, Stephenson nos propone el peor de los venenos: una maquina susceptible de desarmar cualquier cosa en sus átomos primarios, átomo por átomo y que además lleva un "seguro de autodestrucción" incorporado en su programación. Esta es sin duda el arma ideal: silenciosa, terriblemente mortal y con pocas posibilidades de acceder a un antídoto que garantice la supervivencia del ser humano infectado. Un arma semejante aparece en la película de la serie de Star Trek Némesis. En la novela de Greg Bear ALT 47 la nanotecnologia ha alcanzado cotas sorprendentes. Por ejemplo, un bote de nanobots militares liberado en un lugar cerrado puede construir, en pocas horas, un formidable conjunto de maquinas de guerra partiendo de los materiales que vayan encontrando. En la ultima novela de Michael Crichton, Presa, una compañía de alta tecnología norteamericana esta embarcada en el diseño de un arma revolucionaria: una cámara espía formada por un enjambre de maquinas nanotecnológicas, imposible de derribar y capaz de desplazarse sin ser detectada para reconstruirse y actuar en el momento preciso. Sin embargo las cosas pronto comienzan a torcerse cuando uno de los enjambres de nanomáquinas se escapa y comienza a evolucionar por cuenta propia. Incluso en la ultima entrega de la serie Terminator, La rebelión de las maquinas, la ultrasofisticada robot TX utiliza un sistema de sensores nanotecnológicos para tomar el control de prácticamente cualquier maquina y poder utilizarla en su propio beneficio.

 

Naves espaciales

¿Que seria de la ciencia ficción sin las naves espaciales?. Desde la "Aqueronte" de Claro de Tierra a los últimos diseños de El ataque de los clones, las naves de guerra han evolucionado bastante. Todas tienen unas características mas o menos comunes: pantallas protectoras contra armas energéticas, torretas de armas láser y misiles para defensa de punto y capacidad de salto FTL. Un punto curioso a tener en cuenta es que en muchas ocasiones el propio propulsor de la astronave puede actuar eficazmente como arma. Por ejemplo, Larry Niven pone en boca de los kzin la idea de que el valor de una nave como arma es directamente proporcional a la potencia de su impulsor de fusión. Según eso, los humanos, que se movían mediante veleros de fotones impulsados por láser, estarían prácticamente desarmados. Sin embargo, los Kzin aprendieron del peor modo posible que esto no era así cuando los láser que impulsaban a las frágiles velas de luz convirtieron en cenizas sus naves. En el relato de Varley “Xanthia y el agujero negro” también se describe perfectamente el empleo del propulsor de fusión de una nave como arma demoledora.

En principio, podemos distinguir tres grandes familias de naves:

1) La nave de exploración. El paradigma de esta familia son las naves de tipo "Enterprise". Tienen una dotación militar y una dotación científica y son naves multiproposito: exploración, investigación científica y en su caso, elemento disuasorio militar. Están discretamente armadas y no suelen disponer de un complemento de cazas: a todo lo mas, lanzaderas de desembarco. Así mismo, su complemento de tropas de infantería es apenas suficiente para llevar a cabo misiones policiacas: en ningún caso tiene fuerza como para controlar una situación a nivel planetario ni armas pesadas.

2) La nave de dominación de espacio profundo. Fuertemente blindada y artillada, su misión es conseguir la superioridad espacial en una amplia área. El ejemplo típico es el destructor Imperial de La guerra de las Galaxias. Con capacidad de bombardeo de la superficie planetaria, su artillería compuesta por docenas de torretas de láseres pesados le hace un rival casi irresistible para naves de su tamaño. Además, llevan como complemento varios escuadrones de cazas, que les permite desarrollar misiones de interdicción y búsqueda y destrucción sin mayores problemas. En el caso de los destructores imperiales de mayor tamaño, cuentan también con tropas de infantería y blindados como para desembarcar en la superficie de un planeta y establecer una cabeza de playa.

A esta categoría pertenecen también las naves de El aprendiz de guerrero, de Bujold, con sus escuadrones de infantería con avanzadas armaduras de combate (que eliminan la necesidad del apoyo blindado) y las naves de "Alas en la oscuridad", de Fred Saberhagen, con sus cazas pilotados desde un entorno de realidad virtual... o por personalidades sintéticas, según el caso. Por cierto, el argumento de este cuento (la nave militar protegiendo a un convoy civil de un implacable enemigo alienígena.... que además resulta ser una inteligencia mecánica) es idéntico en todos los detalles al de Galáctica. Otra curiosidad....

3) Transporte de tropas. Su misión consiste en desembarcar a la infantería y a los blindados sobre el planeta objetivo. Retienen una cierta capacidad de combate espacio-espacio, pero su misión primordial es el ataque espacio-tierra. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de nave es la "Rodger Young", de Tropas del Espacio. Por cierto, el sistema de desembarco es absolutamente genial: las cápsulas "disparadas" individualmente sobre la superficie del planeta no tienen parangón en la literatura del genero. También pertenecen a esta categoría, por ejemplo, las naves de La guerra interminable o la nave de los marines de Aliens.
 

Una categoría aparte merecen las superfortalezas al estilo de la Estrella de la Muerte, de La guerra de las galaxias. Del tamaño de una pequeña luna, su potencia de fuego permite reducir un planeta a escombros o enviar tropas suficientes como para asegurarse el control de sus centros neurálgicos. El único defecto de este tipo de arma "disuasoria" es precisamente su tamaño: ya en la Segunda Guerra Mundial se demostró que un bombardeo no podía sobrevivir al ataque de un caza decidido por muy artillado que fuera. La escolta de cazas se demostró indispensable entonces como el destino de la estrella de la muerte se encargo después de corroborar. Sin embargo no todas las supernaves resultan ser armas aterradoras. En uno de los mejores relatos de Cordwainer Smith “Dorada era la nave, oh, oh, oh” se describe una nave increíble, de ciento cincuenta millones de kilómetros de longitud, tan grande como un sistema planetario. Sin embargo esta nave gigantesca era tan solo un señuelo. Una pequeña navecilla tripulada por una niña dotada de poderes psionicos, un idiota cronopatico y un devastador cargamento de armas biológicas se encargo de llevar a cabo el trabajo sucio mientras todas las defensas del planeta se concentraban en la enorme magnitud de la nave dorada
 
 

Campo de batalla, el Tiempo

La posibilidad de utilizar el tiempo como arma de guerra no deja de resultar muy atractiva. Por ejemplo, podríamos viajar al pasado y asesinar al mejor general del enemigo, de modo que nuestras tropas tuvieran ventaja en el momento de la batalla. Este es el argumento central del relato de Dick “El mundo de Jon”, donde un viaje al pasado permite hacer desaparecer de la historia una guerra increíblemente cruenta entre hombres y maquinas. La misma idea forma parte fundamental de la trama de la serie de películas sobre Terminator. En efecto, en las mismas se repite sistemáticamente el mismo esquema: un robot es enviado desde el futuro para destruir al líder de la resistencia de la lucha de la humanidad contra las maquinas (en la primera entrega matando a su madre) mientras que un paladín enviado por el otro bando le protege. Y en “El crimen y la gloria del comandante Suzdal”, comentada mas arriba, el viaje en el tiempo forma parte fundamental de la estrategia diseñada por el comandante para derrotar a sus enemigos.

En otras ocasiones, el viaje temporal tiene interesantes efectos secundarios sobre la lucha. Por ejemplo, en el relato “Flota vengadora”, de Fredric Brown, la Tierra sufre los efectos de una invasión extraterrestre. Se crea una flota de represaría que parte en busca de venganza a la velocidad de la luz y de la que no se vuelven a tener noticias… hasta que alguien la relaciona con la famosa invasión extraterrestre aparecida de la nada. En otras ocasiones, el viaje temporal puede ser la herramienta ideal de un pacifista. En El fin de la eternidad una organización se dedica a recorrer la línea del tiempo interviniendo sistemáticamente para evitar cualquier clase de guerra o catástrofe para la humanidad. Sin embargo, sus buenas intenciones tienen unos efectos completamente inesperados. Algo semejante sucede en “El factor letal”, de Dick, donde cada vez que una nave se desplaza hacia el futuro ve como dicho futuro se ve alterado por el viaje, aunque aparentemente no hagan nada, dando lugar a una guerra pavorosa que acaba con la extinción de la humanidad.

En cualquier caso, una de las series que trata de un modo más brillante el tema de un conflicto en el tiempo es el ciclo de las guerras del cambio, de Fritz Leiber. En dicho ciclo, dos bandos enfrentados, las serpientes y las arañas, luchan un conflicto eterno a través de las diversas eras. Relatos como “Intenta cambiar el pasado” o novelas como El gran tiempo, nos va mostrando de un modo absolutamente magistral las diferentes facetas de un conflicto de estas características, desde el soldado que termina luchando en los dos bandos de la guerra por toda la eternidad (“La mañana de la condenación”) a las experiencia de uno de estos soldados que han peleado a lo largo de interminables milenios (“El soldado mas veterano”).

 

Robots, ordenadores y cyborgs

No todos los robots son tiernas almas asimovianas dispuestas a servir y a venerar a sus amos humanos. Los robots siempre han tenido un lado oscuro de esclavitud al hombre. Y el lado más oscuro de esa esclavitud ha sido el empleo de los mismos como armas de guerra. En el relato "El alma del coronel 607" de Gary Kilworth muestra un mundo en el que los robots pelean y mueren.... bajo la aburrida mirada de los dioses de la guerra humanos. En el impresionante relato "Yo te hice", de Walter M. Miller contemplamos el caso de un robot militar encargado de una defensa de perímetro que se por una avería revuelve contra sus amos y destruye a su creador. Stanislaw Lem tiene una historia de corte muy parecido, “La cacería”, donde un robot minero especializado en pulverizar piedras decide destruir a su vez todo lo que le rodea.

La cobertura del robot militar puede ser muy variada. En el fantástico relato de Philip K. Dick "Impostor", un robot alienígena dotado con una bomba capaz de volar medio planeta es enviado a la Tierra para hacerse pasar por un determinado individuo.... al que debe asesinar previamente. El Mantis de la saga del Centro Galáctico de Benford es una maquina implacable, sin embargo dotada de una insaciable curiosidad por el fenómeno de la vida. Y el Alcaudón de Simmons se mueve como una sombra por el espacio y el tiempo... haciendo valer su condición de guerrero invencible capaz de destruir cualquier cosa que ose oponerse a sus extraños designios.

Otra interesante variación sobre el tema del robot asesino es la que propone Dick en "La segunda variedad". Los robots construidos para la guerra evolucionan por si mismos, pasando de estadio de la mina antipersonal a un sofisticado engañabobos con apariencia humana. Pero en un momento de esa evolución, los robots deciden que TODOS los humanos son sus enemigos e inician su sistemático exterminio.

Y como no, el exterminador de humanos por excelencia: Terminator, basado en cierto modo en el relato anterior, del que ya hablamos mas arriba. Un robot sin sentimientos, diseñado para la aniquilación de la raza humana.... pero con aspecto de hombre. En las sucesivas entregas de la serie los robots asesinos se van haciendo mas y mas sofisticados: del robot liquido T1000 de la segunda entrega pasamos al sugerente modelo TX de la ultima película de la serie, capaz no solo de viajar por el tiempo y cambiar su forma a voluntad sino también de transportar sofisticadas armas del futuro en su viaje.

Terminator sirve también para introducir los relatos de ordenadores militares que se rebelan contra sus creadores y destruyen a la humanidad: aparte de SkyNet podemos citar por ejemplo el ordenador de "Tengo boca y no puedo gritar" de Harlan Hellison y "Armaja Das" de Haldeman.

No es posible terminar de hablar de soldados mecánicos sin nombrar a los cyborg, mezcla de componentes mecánicos y biológicos. En "Un día y una noche de Brahma", de Ralp Mylius, se nos muestra como un hombre conectado a un súper videojuego puede acabar convirtiéndose en algo muy muy peligroso. Otros cyborg de muy malas pulgas son los Borg de Star Trek: inteligencia colectiva, con una impresionante capacidad de adaptación a todas las posibles amenazas que se interponen en su camino, su único objetivo es la absorción de cualquier raza sensible con la que se encuentren. Los Borg poseen además un arma fascinante: el viaje en el tiempo, tal y como aparece en "Primer contacto", donde una nave Borg viaja al pasado... para destruir a la humanidad modificando un momento critico de su historia.

Sin embargo, uno de los máximos exponentes de los híbridos hombre-maquina a nivel militar nos lo ofrece Haldeman en Paz Interminable. Los "soldaditos" de este libro son prácticamente el arma de infantería definitiva. Robots gobernados por control remoto, mediante técnicas de realidad virtual, potentemente armados, dotados de todo tipo de sensores y con una extraordinaria capacidad de movimiento. Prácticamente indestructibles... mientras sus operadores humanos reposan tranquilamente en la sala de control, lejos del fuego real. Y además, con la ventaja de compartir los conocimientos y la información del entorno con todos los miembros de pelotón mediante una conexión cerebral directa.... Un arma impresionante, sin duda.

Una interesante variedad de híbrido son los "humanos potenciados". En El ataque de los clones se nos muestra la potencialidad de un ejercito formado a partir de clones especialmente adoctrinados y modificados para funcionar como conjunto. El genero cyberpunk también cuenta con una amplia galería de personajes de estas características. En el relato "Johnny Mnemónico", nos encontramos con una guardaespaldas con cuchillas retráctiles en los dedos que se ha hecho modificar el sistema nervioso para reducir su tiempo de reacción... y con un asesino que, además, lleva escondida en su pulgar un arma terrible, también muy de ciencia ficción: el hilo monomolecular, capaz de cortar limpiamente cualquier sustancia. El mismo tipo de asesino cibernético aparece en La mirada de las Furias, de Javier Negrete, en Endymion, de Simmons y en la misma Paz Interminable, de Haldeman. En El Cartero de David Brin también aparecen humanos "mejorados" artificialmente para ser convertidos en poderosos guerreros: en este caso las mejoras son puramente biológicas.... aunque no por ello menos eficaces. Este esquema se repite en Mundo de Dioses, de Rafael Marin, en el que una raza de súper hombres creados para la guerra acaba por hacerse con el control de toda la humanidad...

Para terminar este apartado, vamos a hacer un breve repaso de un tipo de guerra introducido solo recientemente en el mundo de la ciencia ficción pero que ha alcanzado un extraordinario auge: la guerra informática. Los ordenadores se han introducido comparativamente de modo reciente en el género. Pero ya existen muchos relatos en los que se les utiliza para la guerra. Uno de los mas interesantes es "El juego mas grande", de Thomas F. Monteleone, en el que una civilización alienígena utiliza un juego de ordenador de estrategia para preparar la invasión de nuestro planeta. En la misma línea tenemos "Respuestas", de John Sladek. Y los famosísimos Neuromante y "Quemando Cromo" de Gibson, donde un pirata informático de un futuro tenebroso penetra en los sofisticados sistemas de seguridad informática de una empresa a través de un enlace de realidad virtual.

En efecto, la realidad virtual ofrece un interesante campo de batalla para una guerra. Por  ejemplo, en  uno de los grandes clásicos del genero cyberpunk, Snow Crash, de Neal Stephenson, Hiro Protagonist trabaja en el mundo real como repartidor de pizzas. Pero en el Metaverso es un poderoso guerrero que debe luchar para desvelar el secreto de un virus neurolingüistico capaz de desencadenar un Apocalipsis informático. Rim, de Alexander Beshel parte de un escenario muy semejante, donde un virus informático provoca una catástrofe en un entorno de realidad virtual. En "Armaja Das", de Haldeman, un virus informático poco convencional, originado a partir de una maldición gitana se propaga por las redes de datos del planeta consiguiendo detener de golpe toda la civilización... lo que determina que dos ordenadores, muy aislados y con muy mala idea, decidan lanzar simultáneamente un ataque nuclear para aprovechar la supuesta ventaja. Pero el ejemplo por excelencia de un campo de batalla en realidad virtual es sin duda Matrix y sus secuelas. La idea de que el mundo que conocemos es tan solo una simulación electrónica dentro de un universo mas amplio en el que se esta llevando una guerra despiadada contra las maquinas que esclavizan la humanidad esta magníficamente desarrollada en esta serie, donde se combinan unas espectaculares secuencias de acción  con una reflexión sobre el concepto de la realidad de lo mas interesante.

Además de los virus, otros peligros acechan a nuestros ordenadores. Uno de los más espectaculares es el de un ataque mediante un pulso electromagnético capaz de destruir los sistemas informáticos en un área muy amplia. Por ejemplo, en el relato "Zona libre", de John Shirley un ataque terrorista consigue paralizar de un solo golpe todos los ordenadores financieros de los Estados Unidos, mediante un pulso electromagnético que borra y destruye sus memorias: el caos subsiguiente da lugar a un nuevo equilibrio mundial, sutilmente teñido por los oscuros matices del cyberpunk. La idea del pulso electromagnético como arma terrorista aparece también utilizada en la película Golden Eye, de la serie de James Bond, donde una sofisticada arma espacial se utiliza para borrar de golpe todos los ordenadores de la City de Londres. El efecto de este tipo de pulsos también se describe en la película El núcleo, donde una inestabilidad en el núcleo de nuestro planeta provoca graves alteraciones magnéticas. Y como no, en la película Matrix, donde las armas de pulsos electromagnéticos forman la ultima barrera de defensa frente a la invasión de las maquinas.

 

Conclusión

Esta claro que no están contempladas todas las posibilidades que se han presentado en el género: simplemente son demasiadas. Tampoco están recogidos todos los excelentes relatos que de una forma u otra tratan este tema, como por ejemplo "Arena", de Fredric Brown, en el que un conflicto con una civilización alienígena se resuelve en un combate singular con las manos desnudas. No hemos hablado de los sables láser de La guerra de las galaxias y de sus precedentes en otras obras de ficción ni de tantas otras armas exóticas del género. Ni de las batallas en el centro de la galaxia descritas por Benford entre los humanos y las miriápodos por un lado y las inteligencias Mecs por otro, utilizando armamentos tan sofisticados como una cuerda cósmica. Sin embargo espero que todos estos temas que he tratado sean de algún interés para alguien.

  © Cristóbal Pérez-Castejón Carpena 2003